Dime cómo te llamas y de diré quién eres

Dice Alejandro Jodorowsky: Cuando bautizamos a un hijo debemos saber que junto con el nombre le pasamos una identidad. Evitemos por tanto los nombres de los antepasados, de antiguos novios o novias, de personajes históricos o novelescos. Los nombres que recibimos son como contratos inconscientes que limitan nuestra libertad y condicionan nuestra vida…”

  •  ¿Cómo te llamas?
  • ¿Por qué o quién llevas éste nombre? ¿Qué significaba para quién te lo puso?
  • ¿Quién te lo puso?
  • ¿Cuál es su significado?

¿Te has hecho alguna vez éstas preguntas? Si no te las has hecho deberías y te cuento porqué:

En los nombres propios se condensa nuestra identidad, y se le coloca a un hijo el nombre de un miembro de la familia produce e induce una serie de sucesos repetitivos en todo sistema familiar.

Nombrar a alguien no es inocente, indirectamente se le está pasando la carga de esa persona o expectativas de que sea cómo esa persona.

 

Si te llamas igual que alguien de tu familia, eres doble por nombre. No importa que no sea el nombre completo, con que lleves alguno de los nombres es suficiente. Por ejemplo, si te llamas María Cristina, y tu abuela es María Clara, comparten el  nombre de María, por lo tanto son dobles y si tu abuelo se llamaba Cristian o  Cristóbal también. Esto significa que debes conocer un poco más en profundidad la historia de esa persona y ver si estás repitiendo algo de esa historia y si repetirla es bueno o no tanto para ti. También enfócate en sus fortalezas y virtudes y utilízalas como maestras.

 

¿Cuál es el efecto de repetir los nombres?

Los nombres tienen una vibración o fuerza. Si ponemos el nombre de un hermano muerto a un bebé, estamos en realidad dejando en el recién nacido la carga de ser como aquel hermano. Además si el nombre que ponemos tiene una historia de depresión sumamos esa carga a la nueva persona.

En los nombres se desliza el deseo familiar de que los antepasados renazcan, éste nombre, si viene cargado de una historia, a veces secreta (suicidio, enfermedades, pena de cárcel, prostitución, incesto o vicio, quizás de un abuelo, una tía, un primo), se hace vehículo de sufrimientos o de conductas que poco a poco invaden la vida de quien lo ha recibido.

***Aquellas personas que reciben nombres que son conceptos sagrados como por ejemplo Santa, Pura, Encarnación, Inmaculada, etc. pueden padecer conflictos sexuales.

***Aquellos bautizados como ángeles: Angélica, Rafael, Gabriel, Celeste, etc. pueden sentirse no encarnados o se les colocan éstos nombres cuando hay historias de niños no nacidos o bebés muertos o el bebé corrió peligro antes o al nacer.

***Los Pascual, Jesús, Emanuel, Cristián o Cristóbal es muy posible que padezcan delirios de perfección y a los 33 años tengan angustias de muerte, accidentes, ruinas económicas o enfermedades graves.

***Un nombre tomado de estrellas del cine o de la televisión, o de escritores famosos impone una meta que exige la celebridad, lo que puede ser angustioso si no se tiene talento artístico.

***Algunas María pueden verse asediadas por el deseo de engendrar a un niño perfecto.

*** Algún José puede tener dificultad para satisfacer a una mujer.

***Los Napoleones o Hernán, sentirán un fuerte impulso a la conquista, los Máximo o Maximiliano siempre buscarán destacarse del resto.

***Los nombre y apodos diminutivos son también muy frecuentes: Nena, Bebe, Juancito, Robertito, Rosita, Junior, etc. y esta es la forma más simple para fijar para siempre en la inmadurez a una persona que solo podrá superarlo cuando tome consciencia de lo que le sucede o se cambie el nombre.

***Ángel, Salvador o Jesús son nombres que “obligan” a darse a los demás, a anteponer las necesidades del otro antes que las propias.

***César, nombre cargado de poder unido a la ambición.

***Los nombre feminizados o masculinizados denotan que inconscientemente nos desearon del sexo opuesto.

***Si un pequeño muere, al que le sigue lo pueden llamar René (del latín renatus, lo que significa «renacido»).

 

Muchas veces los nombres dados son producto del deseo inconsciente de solucionar situaciones dolorosas.

 

También atraemos nombres:

  • ¿Cómo se llaman las personas con las que te mejor o peor te relacionas?
  • ¿Tienen el mismo nombre de tu mamá, papá, hermanos?
  • ¿Qué nombre tiene tu emprendimiento o empresa?

 

Estudiar los nombres de nuestro árbol genealógico es una forma de acceder al inconsciente familiar ya que en los nombres encontramos secretos, historias, etc.

 

En el caso de que tu nombre corresponda a algún familiar observa que experiencias vivió y su forma de desenvolverse en las mismas… porque en el caso de que estés atravesando algún tipo de dificultad ahí va a ser dónde encuentres tu mejor recurso.

 

Si lo deseas puedes buscar el significado de tu nombre aquí:

http://www.misabueso.com/nombres/nombre.php

http://www.ciudad-real.es/varios/nombres/

 

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